Quiero crear un Biotz Alai txiki (el correo digital 16/5/2009)
20/05/2009
Biotz
Alai surgió hace más de 80 años como coro parroquial
de la Iglesia de San Nicolás. Hoy, es una seña de
identidad de Algorta. 58 voces graves y magníficas,
pulidas a base de años y esfuerzo
, componen la
agrupación, que desde hace unos años se ha
dedicado a difundir la música y cultura vascas
por todo el mundo. Los chicos de corazón alegre
forman una gran familia y, a pesar de sus
obligaciones cotidianas, no faltan a los ensayos
semanales. Desde enero, el organista y
compositor orduñés Josu Soldevilla ha tomado la
batuta, en sustitución de Javier Oyarzabal, que
lo dirigió durante 20 años. Músico vocacional,
exquisito en las formas y a la vez cercano,
Soldevilla se considera un director exigente. Su
bautismo de fuego al mando de estas voces fue el
7 de abril, con un concierto sacro en el templo
algorteño.
-¿Qué le empujó a tomar la batuta de Biotz Alai?
-Tuve una experiencia con ellos hace 3 años. Fue muy positiva porque, a pesar de que trabajamos poco tiempo juntos, conseguimos logros interesantes. Cuando me propusieron ser director, dudé al principio, porque andaba muy liado, pero lo cierto es que me apetecía. Para mí, es un reto ilusionante. Vamos a hacer cosas importantes.
-¿Qué labor quiere desempeñar?¿Qué quiere modificar?
-Como todo director, educarles en técnicas de canto, de voz y labrarles en la estética de cada época musical. Es decir, que manejen las estructuras musicales de cada época. Conseguir que quien va a un concierto y escucha música renacentista se sienta como si estuviera en el Renacimiento. Darles esa formación que tengo para que la exploten y la vendan porque, al fin y al cabo, dar un concierto es dar un espectáculo, vender un proyecto.
-¿Qué es lo que hace especial a este coro?
-Casi el cien por cien de sus componentes tienen un tono de voz natural magnífico y eso les posibilita mejorar, tras una educación, una técnica y un trabajo continuado... Yo, después de dos meses de trabajar con ellos, puedo decir que estoy muy satisfecho porque se ha dado un cambio y eso es muy difícil.
-La mayoría no son profesionales.
-Por eso es difícil, y también porque son muchos años cantando el mismo repertorio, de la misma manera... Los anteriores directores han sido grandes músicos que han obtenido muchos logros, pero todos tenemos distintas formas de trabajar. Yo voy por otro derrotero y creo que están consiguiendo adaptarse a lo que les pido.
-¿Qué quiere potenciar del coro?
-Quiero crear un Biotz Alai txiki, y eso lo dije nada más entrar. Creo que es muy importante de cara al futuro. Habrá que crear un coro de niños si queremos potenciar esto, para que haya un relevo y una continuidad. Es un problema porque hoy los niños son menos proclives a este sistema de trabajo, no les atrae, aunque haya algunos que puedan hacerlo. Yo tengo esperanzas y creo que en su momento haremos un casting en el sistema educativo de Getxo y que saldrá ese Biotz Alai txiki.
-¿Es un hombre de corazón alegre?
-Sí. Un grupo no es sólo disciplina y, saliendo de ahí, hay que saber convivir. Una cosa muy bonita de este grupo es que conviven uno de 40 con uno de 80, y al otro con el de 30, y a mí me gusta estar con ellos y tomarme un vino con ellos después del ensayo. Es algo que me ha gustado con todos los grupos. Así ven que no soy un bicho raro, sino una persona normal con la que se puede hablar de fútbol, de setas... je, je.
Colofón en Croacia
-¿Cuál es la próxima gira?
-Hay un par de conciertos en mente pero el colofón va a ser Croacia. Yo, al principio, tenía la idea de tomarnos un año sabático pero cuando llegué me encontré con los preparativos en marcha. Intentaremos ir con la mejor preparación posible pero, no sólo allí, sino a todas partes.
-¿Ya está trabajando en ella?
-Llevamos dos meses trabajando. El primer concierto lo hicimos el 7 de abril, creo que con gran dignidad y gran éxito. Normalmente, no suelo salir satisfecho de los conciertos y en ese caso lo hice.
-¿Cómo cree que se está adaptando el grupo al nuevo director?
-Yo creo que muy bien. Para mí ha sido una gran sorpresa que casi todos los miembros vengan a los ensayos, pongan esa atención... y, si hemos logrado un cambio, ha sido gracias a que su trabajo ha sido muy profundo. Se han implicado. Un coro es como un equipo.

-¿Qué le empujó a tomar la batuta de Biotz Alai?
-Tuve una experiencia con ellos hace 3 años. Fue muy positiva porque, a pesar de que trabajamos poco tiempo juntos, conseguimos logros interesantes. Cuando me propusieron ser director, dudé al principio, porque andaba muy liado, pero lo cierto es que me apetecía. Para mí, es un reto ilusionante. Vamos a hacer cosas importantes.
-¿Qué labor quiere desempeñar?¿Qué quiere modificar?
-Como todo director, educarles en técnicas de canto, de voz y labrarles en la estética de cada época musical. Es decir, que manejen las estructuras musicales de cada época. Conseguir que quien va a un concierto y escucha música renacentista se sienta como si estuviera en el Renacimiento. Darles esa formación que tengo para que la exploten y la vendan porque, al fin y al cabo, dar un concierto es dar un espectáculo, vender un proyecto.
-¿Qué es lo que hace especial a este coro?
-Casi el cien por cien de sus componentes tienen un tono de voz natural magnífico y eso les posibilita mejorar, tras una educación, una técnica y un trabajo continuado... Yo, después de dos meses de trabajar con ellos, puedo decir que estoy muy satisfecho porque se ha dado un cambio y eso es muy difícil.
-La mayoría no son profesionales.
-Por eso es difícil, y también porque son muchos años cantando el mismo repertorio, de la misma manera... Los anteriores directores han sido grandes músicos que han obtenido muchos logros, pero todos tenemos distintas formas de trabajar. Yo voy por otro derrotero y creo que están consiguiendo adaptarse a lo que les pido.
-¿Qué quiere potenciar del coro?
-Quiero crear un Biotz Alai txiki, y eso lo dije nada más entrar. Creo que es muy importante de cara al futuro. Habrá que crear un coro de niños si queremos potenciar esto, para que haya un relevo y una continuidad. Es un problema porque hoy los niños son menos proclives a este sistema de trabajo, no les atrae, aunque haya algunos que puedan hacerlo. Yo tengo esperanzas y creo que en su momento haremos un casting en el sistema educativo de Getxo y que saldrá ese Biotz Alai txiki.
-¿Es un hombre de corazón alegre?
-Sí. Un grupo no es sólo disciplina y, saliendo de ahí, hay que saber convivir. Una cosa muy bonita de este grupo es que conviven uno de 40 con uno de 80, y al otro con el de 30, y a mí me gusta estar con ellos y tomarme un vino con ellos después del ensayo. Es algo que me ha gustado con todos los grupos. Así ven que no soy un bicho raro, sino una persona normal con la que se puede hablar de fútbol, de setas... je, je.
Colofón en Croacia
-¿Cuál es la próxima gira?
-Hay un par de conciertos en mente pero el colofón va a ser Croacia. Yo, al principio, tenía la idea de tomarnos un año sabático pero cuando llegué me encontré con los preparativos en marcha. Intentaremos ir con la mejor preparación posible pero, no sólo allí, sino a todas partes.
-¿Ya está trabajando en ella?
-Llevamos dos meses trabajando. El primer concierto lo hicimos el 7 de abril, creo que con gran dignidad y gran éxito. Normalmente, no suelo salir satisfecho de los conciertos y en ese caso lo hice.
-¿Cómo cree que se está adaptando el grupo al nuevo director?
-Yo creo que muy bien. Para mí ha sido una gran sorpresa que casi todos los miembros vengan a los ensayos, pongan esa atención... y, si hemos logrado un cambio, ha sido gracias a que su trabajo ha sido muy profundo. Se han implicado. Un coro es como un equipo.
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